P. Federico Guevara Sánchez, msp/ Inquietud Nueva
«Muchas personas tienen
costumbres sorprendentes, pues piensan que al hacer ciertas cosas se atraer la
«buena suerte». Por ejemplo, tirar
monedas a un pozo o a una fuente o poner detrás de la puerta de su casa una
herradura o una corona de ajos; o, en su
negocio una sábila con un listón rojo, o la imagen de San Martín Caballero,
una pata de conejo, un trébol de cuatro hojas…
También
suelen creer que la «mala suerte» llega
con sólo ver un gato negro que camine hacia ellos o que se cruce en su camino,
o por pasar por debajo de una escalera, derramar
la sal, poner un sombrero sobre la cama, romper un espejo, derramar el vino, dejar las tijeras abiertas.
Poner la cama con los pies hacia la puerta, empezar el día con el pie izquierdo; consideran de mal augurio que el novio vea a la novia antes de la ceremonia, o que ésta se mire al espejo; o abrir un paragua bajo un techo, llevar una escoba usada al cambiarse de casa, barrer los pies de una soltera o una viuda, ver una rata, que alguien «eche el mal de ojo».
Todas estas y muchísimas prácticas más son conocidas como supersticiones, las cuales no tienen ningún fundamento racional ni teológico.
Poner la cama con los pies hacia la puerta, empezar el día con el pie izquierdo; consideran de mal augurio que el novio vea a la novia antes de la ceremonia, o que ésta se mire al espejo; o abrir un paragua bajo un techo, llevar una escoba usada al cambiarse de casa, barrer los pies de una soltera o una viuda, ver una rata, que alguien «eche el mal de ojo».
Todas estas y muchísimas prácticas más son conocidas como supersticiones, las cuales no tienen ningún fundamento racional ni teológico.
«SUPERSTICIÓN» es una
palabra que viene del latín: super (sobre) y statuens (establecer).significa:
«por encima de lo establecido» «excederse en la medida de una cosa». Algunos
diccionarios la definen como: «creencia extraña a la fe religiosa y contraria a
la razón». Así las prácticas supersticiosas son infundadas y falsas creencias
populares que esclavizan a las personas, haciéndolas depender psicológicamente
de objetos y orillándolas a prácticas absurdas y aun ridículas.
Pero quizás lo más peligroso es lo que dice Santo Tomás de Aquino: «la superstición es una manera de relación con el demonio», porque a través de ellas nos apartamos de Dios al otorgar poder a los objetos, creyendo que por el simple hecho de hacer tal rito, o portar tales cosas, como las antes mencionadas, ellas nos harán beneficios que Dios no puede hacernos. Y es ahí donde obra el enemigo del hombre y de Dios, el Demonio, logrando que el hombre ya no invoque a Dios, pues ya habrá puesto su fe y esperanza en él.
No es razonable pensar que las cosas creadas tengan «poder» y no lo tenga su creador; no es propio de la inteligencia inclinarse por la creación y despreciar a su Hacedor. Quien tiene el poder de obrar en las criaturas y a través de ellas es el Creador; las cosas, en sí mismas, no tienen ningún poder.
En todo caso, el Demonio también se manifiesta y muy especialmente entre las personas de conciencia débil, alejándolas de Dios. Es incongruente que una persona que proclama: «Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, creador del Cielo y dela Tierra …», viva esclava de
las cosas porque no confía en Dios.
Pero quizás lo más peligroso es lo que dice Santo Tomás de Aquino: «la superstición es una manera de relación con el demonio», porque a través de ellas nos apartamos de Dios al otorgar poder a los objetos, creyendo que por el simple hecho de hacer tal rito, o portar tales cosas, como las antes mencionadas, ellas nos harán beneficios que Dios no puede hacernos. Y es ahí donde obra el enemigo del hombre y de Dios, el Demonio, logrando que el hombre ya no invoque a Dios, pues ya habrá puesto su fe y esperanza en él.
No es razonable pensar que las cosas creadas tengan «poder» y no lo tenga su creador; no es propio de la inteligencia inclinarse por la creación y despreciar a su Hacedor. Quien tiene el poder de obrar en las criaturas y a través de ellas es el Creador; las cosas, en sí mismas, no tienen ningún poder.
En todo caso, el Demonio también se manifiesta y muy especialmente entre las personas de conciencia débil, alejándolas de Dios. Es incongruente que una persona que proclama: «Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, creador del Cielo y de
Hay dos formas de superar estas falsas creencias:
1. Recibir o propagar una evangelización eficaz,
ya que el conocimiento de la
Palabra de Dios permitirá descubrir que el Creador es quien
tiene poder para ayudar al hombre y no lo creado.
Fuente: Revista Inquietud Nueva. Año III N.º 10.

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